La vida es un conjunto de tensiones. Encontrar el punto de equilibrio óptimo entre todas ellas te permitirá tomar las decisiones más adecuadas.
Si ponemos el énfasis en el individuo seremos personas individualistas, pero si ponemos el énfasis en la sociedad habremos perdido nuestra identidad. Encontrar el equilibrio entre poner en valor nuestra individualidad y la colaboración con la sociedad en la que vivimos es un elemento clave en nuestras vidas para la felicidad.
La religión cristiana ofrece una solución muy acertada: amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo. Esta aproximación coincide con la propuesta desde el punto de vista de la ecología que ha de tener toda decisión: es buena para ti, para los que hay alrededor y para el entorno.
Una persona muy pragmática pierde el sentido de la vida, en cambio una muy espiritual pierde el sentido de la realidad para vivir en un mundo idealizado. Encontrar el equilibrio entre conocer la realidad que nos rodea y vivir un sentido trascendental de la vida nos ayuda a tener una vida plena.
La sociedad actual nos ofrece la posibilidad, como nunca antes ha existido, de disponer de gran cantidad de recursos. Ahora bien, disponer de todos los que nuestra economía nos permite acabaría destruyendo el planeta. Encontrar el equilibrio entre consumir y cuidar el planeta es necesario para nuestra supervivencia.
La libertad nos permite expresar la mejor versión de nosotros mismos, aunque también nos permitiría cometer actos injustos o dañinos para los otros. Encontrar el equilibrio entre la libertad y el control nos permitirá obtener la mejor versión de la sociedad en la que vivimos.
Otro elemento de tensión similar es el siguiente: control de los poderes del estado o autocontrol.
Uno de los elementos clave a la hora de resolver los problemas del día a día es decidir qué orientación tomamos: una racional o una emocional (cerebro derecho/izquierdo o mente/corazón). Encontrar un equilibrio entre estas dos dimensiones nos permitirá tomar la decisión más acertada en cada momento.
Existe una descripción detallada de la importancia de este equilibrio en el libro "Resetea tu mente" del Dr. Mario Alonso Puig. Editorial Planeta 2021. En este libro se incluye dentro del equilibrio 4 sistemas importantes del cerebro: el hipocampo, el sistema límbico, el cerebro derecho y el cerebro izquierdo.
Hasta ahora se nos ha dicho que la razón es un elemento clave en la forma de concebir el mundo y de tomar las decisiones más acertadas. Ahora bien, el ser humano tiene una capacidad para la intuición y observación de elementos no verbales que también nos ayuda a tomar decisiones. Poder aunar ambos elementos nos permitirá tener la mayor cantidad de variables para tomar la mejor decisión.
Muchas de las decisiones que tomamos implican elegir entre un beneficio a largo plazo o un beneficio (o placer) a corto plazo. Las decisiones que se toman a largo plazo suelen proporcionar un nivel mayor de felicidad, pues tienen un impacto más duradero. Ahora bien, si nos centramos en el futuro corremos el peligro de perder de vista el momento presente, el cual es el único real (el pasado ya no existe y el futuro es incierto). Saber tomar la decisión más adecuada en cada momento requiere de una visión amplia de la vida.
Propuesta: Vivir al máximo del presente, pero no vivirlo a costa del futuro.
Desde una perspectiva de luz el pasado nos proporciona sabiduría para tomar en el presente las mejores decisiones. El presente el el único momento real del que tenemos control y podemos disfrutar. Y lo que hagamos en el presente pensando en el futuro nos ofrecerá sus frutos.
Desde una perspectiva de sobra, por otro lado, el pasado nos acerca al momento presente muchos remordimientos (o nostálgicos), el presente puede ser un mal momento y el futuro nos puede angustiar por no tener el control.
Pasado, presente o futuro son neutros. La clave está en en equilibrarlos en el espacio de luz.
Propuesta: Vivir el presente de forma que cuanto más nos acerquemos al futuro, más agradezcamos el pasado.
Quedaríamos muy bien al decir que debemos de ser humildes, pero no tan bien al decir que deberíamos de ser orgullosos. Ahora bien, aunque es indiscutible que la humildad es importante, pues es la actitud con la que se nutre el campo de nuestro éxito personal, el orgullo también lo es. Sentirnos orgullosos de lo que somos, con humildad, nos permite dar a conocer nuestras capacidades a los demás y refuerza nuestra autoestima y resiliencia.
Una ambición exagerada nos llevará al vacío del Ser, mientras que un conformismo extremo no nos llevará a ningún sitio. Es necesario un equilibrio entre ambos.
"Dios (el Universo, Alá, Buda, ....) nos quiere tal y como somos, pero nos sueña mejores".
Excepción al equilibrio: Se permite realizar acciones que nos desequilibren hacia la ambición siempre y cuando nuestra intención sea la de crecimiento personal.
Se nos habla de la importancia de no presuponer respecto de los demás, y es así. Ahora bien, definir un mapa nos permite movernos con soltura en la realidad. Esta es la función del lado izquierdo del cerebro.
Por otro lado movernos en el territorio es importante pues nos permite conocer de primera mano la verdadera realidad de las cosas. Es el lado derecho del cerebro el que nos lleva a operar en este espacio.
Encontrar el equilibrio entre ambos nos permitirá mejorar constantemente el mapa que tenemos de la realidad y movernos con agilidad en el territorio.
El miedo es una emoción nos protege, vivir el miedo desde una perspectiva razonable es positivo. Por tanto es importante aprender a gestionar el miedo desde una perspectiva de equilibrio.
Ahora bien, sentir miedo por cosas irreales nos saca innecesariamente de la paz interior. Por tanto es importante saber si aquello a lo que tememos existe en la realidad o no.
Tensión y equilibrio
Tensión y equilibrio
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